lunes, 27 de febrero de 2012

Octava Veintena - Capítulo 2

Por más atrasado que uno venga: viene, y bajo ningún concepto voy a quedarme con las ganas de contarles lo más desopilante, o al menos extravagante, entre las situaciones que esta insólita vida mexicana me propone más que seguidamente.


MUDANZA INESPERADA

Mis benditos ahorros literalmente escaseaban entre los días 140 y 160, mi futuro era por demás incierto, la verdad era que no tenía muy en claro que ocurriría: si me mudaría a un cuarto barato en algún recóndito rincón del D.F. (el DeFectuoso), o si continuaría en la recámara que me alquilaba hasta ese entonces (aunque ese precio se estaba haciendo un tanto altísimo e innecesario).
Incertidumbre también había por otra parte en la gentil Colonia Escandón, porque Roby y Lalo (los “roomies” con los cuáles compartí techo en parte de julio y agosto) atravesaban un momento de desconfianza total en su edificio/depa; esto debido a que la mujer a quien se le paga el alquiler les había informado que debían ¡3 meses! de renta (otra que Don Ramón los muchachos parecían). Ellos argumentaron creíblemente que esa deuda era en realidad inexistente, porque siempre pagaron a tiempo, sin embargo Marta (la encargada) no lo vio así. La fluctuación duró unos días hasta que de alguna forma misteriosa la deuda quedó “condonada”, esta situación de impotencia apuntó a dejar en claro que sobraban resquemores referidos al futuro, las tramoyas que esta Marta pudiera encauzar estaban latentes; finalemente provocaron que Lalo se mudara a otro lugar, sintiéndose él una víctima impotente y aduciendo que Marta no lo quería ni un poquito, además de todo ocurría que ella no les daba ningún recibo ni nada por el estilo (como para poder rebatir la falsa acusación).


Al fin y al cabo mi situación podía aclararse (inclinarse) de un modo tal o hacia otro (por demás distinto), desde mi agencia incumplidora me debían cierto dinerito que contemplaba el pago de una buena parte de lo trabajado; dicho monto daría por tierra mi pésimo estado económico y así pasaría yo a poder elevar “un tantito” mi nivel de vida. Una buena tarde llevé mi PC (esta) a lo del Roby para ver online un partido de Boca, Lalo ya había comenzado su mudanza y como obligación debía encargarse de conseguir un reemplazo, terminado el juego llegó Lalo y se puso a sacar algunos objetos de su cuarto; al rato lo llamó al Roby para hablar, en tanto yo estaba viendo televisión mexicana bien horripilante, a los 10 minutos ambos me llaman a mí para conversar. Resultó que se les había ocurrido que yo era el reemplazante indicado, además de que al siguiente día a mí ya me tocaba pagar la recámara para poder quedarme por 15 días más (de hecho no tenía para pagar todo un mes entero, sí, un desastre). Lo que siguió fue a mí viendo cómo ellos dos me convencían, todos era pros y contras no habían, incluso restaban aún varios días hasta tener que pagar la renta (lo que me daba un respiro como para esperar a que me depositasen mi guita). Pero esto a su vez dependía de que mi abogado me entregase mi permiso de trabajo, y que yo luego haga los trámites pertinentes para ser un ciudadano que paga impuestos y contribuye con el sistema tributario mexicano (algo que pocos hacen correctamente entre los extranjeros). Lo cierto es que el "riesgo" de entrar a vivir a un depa donde la encargada no es de fiar no fue impedimento para proseguir con lo que consideré ideal, sin temores acarree mis cosas y otra cosa (valga la redundancia).


Entonces me aboqué a poner toda mi entera mente en aras hacia una vibración positiva, para eso fue que finalmente me decidí y me mudé con Roby por 2da vez, para mejorar mi nivel de vida en sí y pasar a tener mi “propio” hogar y no tener que vivir más en una casa en la cual a las 20hs la señora apagaba las luces (viví 3 meses allí, quizá ella se dormía temprano por tener 70 años je, igualmente un amor la doña)…Y de esa forma el milagro se dio: a la semana de haberme mudado me llamó el cuervo para darme mi documentación, le pagué con plata prestada lo que le debía; obteniendo al fin lo que tanto había añorado, ese imprescindible FM3, realmente sentí que me había regresado el alma al cuerpo, porque podría estar bien de plata por primera vez desde mi llegada. A la otra semana ya había saldado todas mis deudas y solamente me restaba disfrutar del producto de mi sacrificio y sobre todo de largos meses sin poder darme algún gusto más allá de fumar cigarrillos.
Por si fuera poco la agencia volvió a contratarme, esta vez para promocionar el mejor ron del mundo durante diciembre; es una delicia guatemalteca sin igual que se toma solamente con hielo, si se mezcla con gaseosa se echa a perder prácticamente. Es una bebida de lujo que no se vende en argentina, está añejado durante 23 años y por esto tiene un precio algo elevado; vendí lo más que pude, poniéndome esta camiseta fue que me aseguré algo más de ingresos de cara al inicio del 2012. Todo viento en popa vislumbré…ustedes en la foto vislumbran mi cuarto actual.



ESA CORRUPTA COSTUMBRE

A modo de cierre les mencionaré un episodio ridículo que soporté justo el mismo día del sismo ocurrido por estos lares, de la escala Richter alcanzó los 6.8 grados y se trató de un temblor impresionante según los sacudidos que lo sintieron; yo por mi parte estaba trabajando dentro de la tienda y no llegué a percibirlo, creo que por suerte, suponiendo que no debe ser muy agradable darse cuenta de que el piso se mueve estrepitosamente (igual un par de mis compañeros sí lo advirtieron).


La historia comenzó apenas terminó el horario laboral (20hs), salí cansado de la tienda y me fui en carro con otros 3 compañeros demostradores/promotores. A bordo íbamos: uno que trabajaba como asesor de vinos (el dueño del auto, aunque no tenía degustación para convidar), un representante de la famosa crema de whisky irlandesa (con su botella disponible para beber), y una joven mexicana quien también nos dejó probar del brandy que vendía, todo esto sumado a “mi” exquisito ron (el cual obvio asimismo bebimos).


Veníamos a velocidad crucero y riendo, oyendo un compilado de rock en español que este guey tenía, Vilma Palma fue el punto más bajo y tras el cual lo insté a que cambiara de música. Entretanto seguíamos rotando entre la variedad de alcoholes sabrosos que nos rodeaban, en un momento dado yo empino mi vasito con brandy y sin querer miro hacia la izquierda para inesperadamente observar que al lado nuestro venía la policía; los dos oficiales que venían en el auto evidentemente se me expresaron con una cara tal, que en mí se tradujo como que ambos se dieron cuenta fácilmente que yo había tomado con el carro en pleno movimiento (desde ya), y con la posibilidad de que todos vengamos bebiendo dentro (como lo era...). Ostensiblemente la patrulla aceleró su paso y prendió su sirena, segundos más tarde frenó su ampuloso porte delante de nuestro carro (bruscamente), se bajaron ambos dos y nos ordenaron que descendamos del vehículo, en ese ínterin dejé mi vaso casi vacío debajo del asiento del conductor. Lo primero que hicieron fue pedirle al dueño del auto que les dijera si había bebido mientras conducía pero este se los negó rotundamente, incansables los milicos le exigieron que Iván les tirara su aliento y así lo hizo (milagrosamente las ratas no lograron olfatear la graduación). De inmediato prosiguieron a inspeccionar el interior del auto, esas pocas gotas de brandy que quedaban en mi vaso fueron a parar al piso sin dudas: así fue como el policía se dio cuenta de que yo sí venía tomando, luego extrajo el vaso y me preguntó porqué venía bebiendo ya que yo debería de saber que eso estaba prohibido e implicaba incumplir las leyes establecidas. "No venía tomando le dije" (caraduramente), me pidió identificación y le facilité la fotocopia rotosa de mi pasaporte, por suerte no pareció molestarle demasiado que su "presa" haya sido argentina; pero igualmente y sin pensar el cana fue y me revisó la mochila, por ende encontró la botella de ron a la mitad, luego de recibir su mirada furtiva le dije que en realidad estábamos exhaustos después de un agotador día de trabajo, que éramos promotores de bebidas alcohólicas y que solamente habíamos tomado un vasito cada uno y ya (menos el conductor claro está). Solamente se miraron entre ellos buscando al interlocutor correcto para decir que lo tenían que decir, pero ninguno tomó la iniciativa, sabían que les iba a discutir a muerte...

Le sonó el radio a uno y ambos se alejaron unos pasos para platicar unos minutos (entre ellos), conversaron los ineptos y a los pocos segundos ambos se me vinieron encima sin vacilar. Esos azulados plagados de hambre por ser coimeados me dijeron que me llevarían detenido, pero para que hablara con el juez de instrucción civil y le explicara toda la situación, mientras tanto uno de ellos abrió la puerta trasera del móvil y me invitó amablemente a ingresar al mismo; le respondí sin titubear que no iría a ningún lado, primero porque conocía mis derechos perfectamente ("¡conozco las leyes migratorias a la perfección!" batí), y segundo porque no había hecho nada malo en concreto.
Estaba tranquilo en mi interior, más que nada porque desde el vamos aquí siempre se arreglan los inconvenientes con tan solo poner en escena un incentivo económico (por más que sea de poca monta), siendo la única y por excelencia vía infalible para salir impune de situaciones complejas. Lo malo era que bajo ningún concepto yo iba a dejarles un puto peso a esas ratas inmundas, si bien no olvidaba que si algo se ponía turbio el billete haría todo por sí solo, empero la situación se manifestó tan incierta como querer explicarles bien la cantidad de frío y viento que nos atacó durante los 25 minutos que duró todo el "pedo" (como dirían acá).


Mis compañeros se miraban azorados tras yo negarme a obedecer la orden de entrar, por primera vez, a una fucking patrulla; por ello fue que uno de los oficiales, algo impaciente (¡lo entiendo eh!), se puso firme para tomarme del brazo y seguidamente intentar dirigirme a la fuerza hacia el interior del móvil, pero me solté justo antes de que lograra hacerlo. Fue el instante más polémico de todo este largo viaje mexicano les diría amigos, porque ni ellos mismos entendían cómo solucionar mi vehemencia negada.

La escena volvió a darse de nuevo, casi con todas las mismas palabras y gesticulaciones (tanto de su parte como de la mía), obstinadamente me volví a hacer respetar dentro de mi capricho...Unos segundos de silencio pasaron lentos e hicieron que el conductor de nuestro auto levantase su voz para decirme que me vaya para atrás, que él se encargaría de todo; de paso así me distancié unos pasos del amenazante carro policial y sus luces encandilantes, y de la policía en sí (naúseas se me aproximaban de tanto olor a excreción). Mi amigo caminó hacia los susodichos, les habló poco menos de un minuto, cuando volteó fue para decirme: "vamos rápido antes de que se arrepientan".


Lo que pasó fue que él les dió su mano y en ese apretón les entregó 100 pesos mexicanos, y eso fue todo. Nunca fui ni iré preso en toda mi vida, ni cerca estuve de ir (que yo recuerde), por lo que esto que viví fue realmente un desafío para mi aún virgen orgullo no carcelero jeje, misión cumplida dicen...


Nos vemos en estos días...Abrazo.

jueves, 26 de enero de 2012

Octava Veintena - Capítulo 1

LARGA VIDA AL PUNK ROCK

Comenzando con la descripción de aquello más importante entre lo ocurrido, intentaré recuperar lo que me dejó una noche de sábado allá por fines de noviembre. Por ser amigo de Matías Carricart, actual jefe de prensa del grupo argentino El Otro Yo, logré enterarme de este interesante show en el Distrito. Mati se tomó la molestia de notificarme vía “tweet” que los muchachos oriundos de Temperley se presentarían en esta ciudad, así que no dudé en solicitarle que me pusiera en su lista de invitados (sin cargo, claro). Ante tal oportunidad aproveché y agregué a Santi para que él también pudiera conocer a uno de los mejores créditos de nuestra música…Parecía mentira que con sólo dar nuestros nombres nos dejarían entrar; lo cierto fue que mi amigo pasó a buscarme a la salida del trabajo con un barril de 4 litros lleno de Fernet (con coca bien frío). Por mi parte lo invité un par de tacos bien picosos antes de ir hacia el Foro Alicia, lugar donde se llevaría a cabo el recital. 

Pasaron unos 5 vasos per cápita hasta que llegamos a la Colonia Roma (Rockma), una vez en la puerta pregunté por el manager, a menos de un minuto me presento ante el mismo para comentarle mi necesidad de entrar, a lo que él me pide mi nombre (y el de mi acompañante); como correspondía pasamos de inmediato y tras unos 15 escalones cuesta arriba quedamos dentro de un sucucho como mucho discreto. El tinte rockero de la velada lo dio, sin dudas, el magro olor a sudor sudaca y “suadero” (“suaperro” como le dicen aquí a este tipo de corte de carne finito tipo matambre y de sospechosa proveniencia). Visiblemente había algunos varios argentinos, parejitas punks, y murmullos indescifrables más un tantito de cerveza barata. Iban menos de 4 minutos de aterrizados en este tugurio y no da que de golpe aparecen los 4 músicos para así darle rienda suelta a un real bardo. Entre tema y tema Cristian Aldana no dejó de proferir grandes cantidades de palabrotas, sacado a frases bien groseras para arengar al público quién al principio no agitó demasiado. Por otro lado la lista de temas había sido conformada y elegida por los fans, quiénes participaron desde la página de Feisbuk; la verdad que fue otra iniciativa valiosa para recolectar y persuadir a nuevos seguidores. Bien ahí.

Entre otras piezas por demás ruidosas sonaron: “Alegría”, “Corta el pasto”, “69”, “Caries”, “La tetona”, “Sexo en el Elevador”, “Yo te amo”, “No me importa morir”, “La música”, “Hoy aprendí”, “Desatándonos”, “10.000.000”, “Mascota del sistema”, “Me harté”, “Inmaduro”, “La Ola”, “Filadelfia” y “Autodestrucción”. Mientras María Fernanda entonaba con su dulce encanto esta última pieza (de su LP “Espejismos” del 2004), venía todo casi perfecto sacando algún leve acople, sin embargo justo delante de nosotros un buey grandote enloqueció y dió una serie de saltos en cualquier dirección e incluso chocó algunas gentes. Nadie le dijo nada hasta que se topó con la flacura de una “porteñita”, al milisegundo la misma lo increpa (si bien no entendí lo que le dijo exactamente); como respuesta este desacatado opta por intentar empujarla (movimiento suave pero realizado al fin), en ese mismo momento el novio de la argenta (o algo) logra interceptar los brazos del mexicanito loquillo; en medio del cruce traté de calmar la bronca entre estos dos, empero mi acción causó la reacción deduzco (je), ya que este energúmeno respondió el agarrón con un cabezazo que pareció más de lo que fue, aunque fue determinante, el instinto pudo más y la paz cesó un pocos minutos. Lo gracioso era ver esas imágenes cuando la letra que se oía decía “¿porqué habrá autodestrucción en la humanidad? Que estupidez”…Por suerte no pasó a mayores, lo innegable es que ambos fueron muy “pinches pendejos”, creo que esa especie de “mariconada” hay que pensar que era ineludible, considerando que el marco de la noche de un contaminado tontuelo aburrido le hizo salir a “chingarse” a un joven desprevenido (así fue al fin y al cabo).

Gustosamente y para mi felicidad moví mucho la cabeza, hubo algo de tibio “mosh”, uno o dos “pogos” y ya. El sonido terminó siendo bastante aceptable, la banda sonó “chingona” y lo mejor fueron los temas interpretados en sí, algo que está bueno porque no se trató de otra insípida demostración de la típica burocracia barata que vemos en la mayoría de nuestro rock, expuesta por grupos que tocan más lo que se les pide que lo que ellos mismos quieren (siempre hay excepciones claro). En conclusión: algo real y para destacar ocurrió en el Distrito de la mano de El Otro Yo. Les dejo el video de los pibes tocando el último tema, en la intro ya deja evidenciado el nivel de adrenalina que manejó Cristian...



UN TORMENTOSO VIAJE RELÁMPAGO

Un bendito domingo el plan era ir al “Rollo”, lugar camino a Cuernavaca, donde nos esperarían las atracciones de un parque acuático. La ronda del mate y los integrantes del auto la compusimos: Santiago (dueño del carro), Roby (mi roomie), Coco (el músico), Manuel (Mr. Perú 2010) y quien les habla. Con la firme idea de pasar una tarde divertida se nos dio por comprar una botella de nuestro queridísimo Ferné; de esa forma el inefable barril de Santi volvió a ser rellenado con esa bebida tan particular, un licor de hierbas que le gusta a cualquier ser humano, doy fe porque nunca nadie me dijo que le pareció feo ni nada parecido, esto incluye a varios personajes locales quiénes tuvieron la suerte de que les convide. Una vez en la carretera correspondiente nuestro brebaje iba haciendo lo suyo, la diversión que puede conferir el Branca volvió a hacerse presente; por esto fue que entre copa y copa Santi proactivo propuso ir hacia Acapulco en vez de ir a “El Rollo”, todos pensamos que se trató de una broma así que Santi frenó el auto a un costado para sugerirlo nueva y formalmente. Ponernos de acuerdo fue fácil, finalmente acordamos ir hacia esa tierra peligrosa y de míticas playas, cada uno de los allí presentes haría un esfuerzo económico que no estaba en los planes, en referencia a la cantidad de peajes (cuotas le dicen aquí) que nos aguardarían durante el recorrido (tanto en la ida como en la vuelta); de hecho el presupuesto de cada quién no era lo suficientemente nutrido como para afrontar lo que se vendría, esto incluía también la nafta (combustible se dice), la cual sería un gasto importante debido a que la distancia a recorrer se había incrementado en más del doble. Para que se entienda: en vez de hacer 2 horas de ida y dos de vuelta, hicimos 4 para ir y 4 para volver…
Desde que la música de Sumo ayudó a que el viaje no se nos haga tan extenso, lo que nos preocupaba un poco (todavía nos quedaba alcohol) era saber si llegaríamos a un horario prudente para ir a la playa. Arribamos a la cautivante Acapulco alrededor de las 16:40, las palmeras que vimos fueron un abuso, bellísimas y por todos lados se nos ondeaban. Minutos más tarde estacionamos el carro sobre una avenida plagada de hoteles de lujo, después caminamos por el sendero de uno de ellos para salir hacia el mar, por fortuna al experimentado Santiaguito no le costó mucho eludir al empleado del hotel diciéndole que estábamos alojados en la habitación 503…Una vez convencido al servidor este nos fuimos casi corriendo en busca de la tibieza sagrada con la que el agua nos recibió.
                         
Tanta alegría no se terminó, lo que sí pasó fue que cerca de las 19hs decidimos partir rumbo al condominio de Santi (compartido con otra familia); no cabían dudas de que debíamos bañarnos y comer algo bien delicioso, tomando en cuenta que en el patio había una parrilla según nos adelantó infalible Santi. La llave para entrar no la teníamos pero sí confiábamos en hacerlo por la ventana, según dijo Santiago lo había hecho en oportunidades anteriores. El grandioso chef Roby creyó que unas costillas de cerdo y un vacío serían el alimento que mejor nos vendría, pecado dudar de aquello; verduras varias, carbón, refrescos, pan, cervezas y snacks iban también a ser de la velada. La inversión nos dejaba a casi todos en paupérrimas condiciones para el día venidero, empero a nadie le importó porque la voracidad de los estómagos hacían unos ruidos algo descontrolados. Mientras imaginábamos la panzada que venía recorrimos un poco el centro coqueto de Acapulco, al rato ya íbamos a sortear nuestro primer escollo: el guardia de seguridad; Santi encaró el portón como si viviera allí todo el año, los de vigilancia no parecían ser tales y nos permitieron acceder saludándonos con la cabeza, se apoderaba de nosotros una real felicidad al vernos concretar la hazaña de finalmente haber alcanzado nuestros fines, sólo nos restaba entrar por una simple ventana...Ni bien doblamos la calle que nos dejaría en la posada Santi comienza a confundir cual era realmente su casa, no sabía si "esta o aquella" (una estaba ocupada y la otra no), seguidamente se detuvo a pensar unos minutos en los cuáles el aire pudo haber sido cortado con una tijera. La incertidumbre prosiguió hasta que Santiago recayó en que "nuestro hogar" era el que ya tenía inquilinos.

Un par apenas de murmullos dentro del auto sirvieron para delinear el sentimiento generalizado, la decepción era quizás el más notorio, este precioso country no iba a poder pertenecernos como queríamos. No hubo discusiones de ningún tipo, lo que sí decidimos fue volver al supermercado a que nos devuelvan nuestro dinero (chau asado obvio). Así que salimos del tiempo compartido e hicimos el cambio de los productos, luego cabizbajos encaramos para una taquería, esos tacos fueron seguramente una excelente forma para alejar los fantasmas de mala energía que se habían presentado en un incierto momento. A continuación nos dispusimos a discernir dónde dormiríamos, la primera opción fue ir a averiguar sobre algún hostal pero eran extremadamente caros, lo mismo ocurriría con las habitaciones y cabañas que preguntamos. Así que por "default" la única que nos quedaba era dormir en la playa, en el auto, o en el jardín con piscina que daba a la casita del country. Ya a poco de cumplirse las 12 de la noche volvimos a entrar al condominio, ya provistos de apenas una coca de 3lts, un refresco de toronja, y algunos caramelos para pasar la noche, ¡ah y cigarros por supuesto!; Una vez allí no voy a decir que terminamos siendo los mejores amigos de la vida, considerando que éramos una mezcla, no por las nacionalidades en sí ni porque Santi sea argentino pero viva en México hace 18 años, me refiero a que lo que pasó nos enseñó a no ser tan idiotas por no decir "inconscientes".

Infinidad de chistes sin sentido o con demasiado carácter fueron lo que más promedio los comentarios, rivalidad Perú-Argentina aunque no haga falta, burdas borracheras, papelones o lo que sea. Desde ya que la mala educación mostró sus dotes, Mr. Perú se acordó que no teníamos inodoro y se dió el gusto de hacer lo segundo en la "alberca" (piscina). No hubo nada flotante ni el agua aparentaba estar sucia, en realidad lo que hizo fue limpiarse los restos después de haber defecado en el césped (lejano por suerte)...
A todo esto en la casa, la cual estaba a unos 30 o 40 metros de dónde nosotros acampamos, se veía por una ventana que estaban viendo la tele, afuera había una 4x4 detenida donde tendría que haber estado el carro de Santi; por supuesto que no podíamos hacer ruido en exceso, como para no para no pasar un momento de mierda digamos, yo llevé la bandera del silencio o la voz baja a lo sumo. Uno de los "picos" de la noche lo marcó el bendito instante en que se oyó la puerta de la casa y salieron 2 jóvenes, todos nos escondimos entre las piedras ubicadas al lado de la alberca, de pasada nos reímos sin sonido como bobos por lo que nos provocaba la absurda situación. Asimismo la salida de la parejita significó su partida del lugar, al ver como se iba esa camioneta empezamos a elucubrar los pasos a seguir. Por un lado supe pensar que el tiempo justo para entrar a la casa eran 30 minutos, lo mínimo prudencial, por otro lado las luces habían quedado encendidas por lo que en el peor de los casos nada sería lo que parecía (LPM). Tras 23 minutos la pareja regresó...pero nuestra imagen acechando no se las puedo explicar como quisiera, en esa espera además hubo uno que se comió todo, un mosquito quién gozó de mi sangre e invitó a sus familiares a que hagan lo mismo con la de los muchachos. Por su parte Manuel no pudo con su genio y de un torpe movimiento tiró las gaseosas de tal forma que ambas perdieron prácticamente todo el gas y más de la mitad de su contenido...
Lo que quedó fueron los cuerpos de Roby y Coco sin esperanza intentando dormir boca arriba sobre el pasto y con la cara tapada para evitar ser picados. En tanto que Manuel y Santi durmieron en la parte de adelante del auto y yo un rato en el borde de la pileta y terminé acostado en la parte de atrás del vehículo. De todas formas, incomodidad mediante, pese al frío del amanecer, más mosquitos y algo de hambre, el objetivo era despertar lo más temprano posible e ir a la playa para al mediodía emprender la vuelta. Con el billete que nos quedó compramos unos cafés y unas donas, fuimos a la playa y nos volvimos a sorprender con la impronta del mar descansando en esa costa tan calma del Pacífico (cuak)...Les dejo unas tomas de mi inspiración:



No dieron las 11am que ya nos sacudimos los pies para darle play al retorno, los peajes los pagaron entre Coco y Santi (¡algo les correspondía también eh!, yo había puesto la lana en los de ida je); las caras no dejaban ver aquella emoción que sí tenían un día atrás cuando Acapulco y su encanto se les (nos) mostraba tan accesible, no señores no todo es tan sencillo, pero sí fue una bonita experiencia no lo negaré.


Volví tarde pero volví, vacaciones le dicen, nos vemos en breve porque hay muchísimo por contar.



 

lunes, 12 de diciembre de 2011

Séptima Veintena - Capítulo Final


INTERACCIONES Y CURIOSIDADES

Para sellar lo llamativo de esta etapa voy a recalar en un miércoles por demás especial. Había sido llevado yo por mi amigo “el pampa” Fabricio a una capacitación para vender uno de los mejores whiskys del mundo, por supuesto escocés. Eran las 11am y todos los “asesores” estábamos ansiosos por comenzar a oír la cátedra que nos daría un argentino pelón y especialista en este tipo de bebidas espirituosas secas. Luego de más de una hora escuchando al erudito repasar el proceso de elaboración, destilación y añejamiento de los whiskys, de catar con mucho gusto algunas de estas obras de arte del alcohol, los modistas se abocaron a tomar las medidas para nuestros trajes. Ya para las 13:30hs nos invitaron a pasar al buffet del lujoso hotel donde nos citaron, para degustar un almuerzo de ensueño, ciertamente venía yo con ansías de una buena comida y por suerte en esta ocasión pude redimir a mi estómago. Además del lujo en sí que el hotel ostentaba, sus alimentos no fueron la excepción: en total accedí a devorar 4 platos cargadísimos (onda restorán chino). Entre los manjares había carnes (cerdo, pollo y vaca) todas sazonadas a más no poder con salsitas, algunas más picantes que otras, por otro lado uno podía servirse ensaladas muy variadas, y para que no nos olvidemos en qué país nos encontrábamos había 3 diferentes tipos de frijoles, sumado a jalapeños y demás chiles como para sacudir un poco más la pancita. Junto a estos platillos se dejaban ver otros menjunjes bien típicos y grasientos, de hecho probé algunos como para despejar la duda, si bien ninguno me pareció gran cosa, por esto fue no me molesté en averiguar cuáles eran sus nombres. Una infinidad de panecillos condimentados y crackers caseras hacían asimismo poner en acción a los dientes, quiénes sufrieron de una actividad laboriosa. Bebimos las “aguas frescas” más conocidas: tamarindo, limón, guayaba, mango, fresa y manzana (faltaron un par de las que vendía el chavo del 8). Una serie de postres indescriptiblemente insalubres marcaron el final de la comilona, por cierto no le entré a ninguno porque anteriormente había morfado como para 3 personas. El cigarrillo fue el postre que mejor me pareció encarar, y así concluyó ese miércoles en que el no sólo pude deglutir como nunca lo había hecho desde mi llegada al D.F., sino que además fue el puntapié de lo que sería mi afinidad con esta agencia de promociones que aún me sigue manteniendo económicamente (y por ende gastronómicamente).

Una interacción que estuve manteniendo, de la que no me enorgullezco (más que por haber sobrevivido a la misma), ha sido con las grandes ratas callejeras. Fue algo que pasó a ser común, aunque nunca pude disimular el miedo y la sorpresa con cada uno de los cruces que estos roedores monstruosos me hicieron sentir. Una noche venía llegando a mi casa, sobre las 2am, y cuando estaba doblando la esquina veo a una rata colosal dirigirse en dirección a mí...Desde ya que me quedé petrificado, pero por suerte dobló para otro lado a sólo unos 20cm de dar con mis pies (obviamente hubiese intentado darle una patada en su mugroso hocico). Días después venía por esa misma cuadra, miré hacia mi derecha y vi que en el asfalto había uno de estos ejemplares estampillado/a (uno/a menos). Unos días después (en otra Colonia) me encaminaba hacia lo de Roby, mientras esperaba el semáforo veo que a unos 10mts un super ratón avanzaba salvajemente en busca de algún agujero para recluirse de los humanos. Otra vez me quedé atónito y por adentros pensé: “La p… madre esta ciudad de m…..está infectadísima de estas ratas gigantes”. Y sí, no olvidemos que estoy en un lugar que antaño fue una laguna, los cimientos (casi en su totalidad) fueron construidos sobre barro, lodo o como quiera decirse. Entonces es como el clima y el suelo son propicios para los adefesios en cuestión; Encima hace unos días volvía de trabajar y vi como una ratoncita salía disparada desde adentro de una taquería a la cual siempre va mucha gente, a la cual por suerte yo no fui nunca…

Por otro lado, y menos asqueroso, he descubierto que acá mucha gente compra sus autos (carros) a través de Mercado Libre, de la misma forma en la que funciona en la Argentina. Es más, el querido Coco adquirió su camioneta “Explorer” por esta vía, y ya tiene pensado venderla por la misma. Incluso en México existe un parque automotor tan grande y tan agitado que muchas concesionarias se dedican sólo a vender “seminuevos”, los cuáles en sí no importa tanto de qué año sean, sino más bien qué nivel de rotura y fallas presenten. Entonces vos podes pasar frente a uno de estos comercios y presenciar una amplia gama de marcas de “carros”, las mejores, y advertir que tremendas naves están totalmente averiadas y hay gente que las compra así. Lo mejor es que por 3.000 dólares te uno puede hacerse de un “Ka” o un “Chevy” (el “Corsa” allá), considerando que no me refiero a autos rotos, sino más bien a que ese es el precio de estos carro pero "usado" (no chocados). ¿Baratito verdad?...

PERSPECTIVAS DE APRENDIZAJE

Volviendo a los animales, si bien ahora hablaré de otros más amistosos, les llegó el turno a las bonitas ardillas. No es difícil verlas subidas en cualquier árbol de toda la zona comprendida por los bosques de Chapultepec. El primer contacto visual que tuve con ellas fue mientras esperaba el colectivo para ir al trabajo, yo como siempre somnoliento y quizá a eso se debió que por un instante las vi como violentas; A los pocos segundos una de ellas bajo a la tierra y tras unos pasitos rápidos se frenó, casi paralizada masticaba un trozo de pan que halló. En eso apareció una niñita que se agachó para verla de cerca y hasta la acarició, por lo que aprendí que las ardillas se dejan tocar y que son inofensivas. Una ternura propia de Disney que me topo muy seguido, no hay dudas de que es realmente encantador cada encuentro de este tipo…

A la vez uno se acostumbra y baja las pulsaciones, cuando dormido y en camino a laburar, se da cuenta de que en muchas de las radios FM del Distrito ponen los mismos temas. Lo gracioso es que normalmente los podemos escuchar en el mismo orden y sonando casi siempre a misma hora. Todas esas canciones que tanto rotan por los boliches más populares son de la partida en mis viajes hacia la tienda. No sé si los operadores creen que la gente no se percata, o si efectivamente son los tracks que la gente más quiere escuchar, pero es asombroso porque hacen que parezca que uno vive siempre en el mismo día. También tengo que soportar a Los Tigres del Norte con Paulina Rubio cantando “Golpes en el corazón”, una canción que suena hasta el hartazgo, y de más está decir que no es fácil de tolerar.

Para cerrar debo decir que pude asimilar exitosamente cómo son al volante las mujeres. Siendo uno argentino (y pampeano) es obvio que soy algo imprudente a la hora de cruzar la calle o caminarlas; Lo innegable es que las señoras y señoritas no tienen piedad alguna a la hora de acelerar, mucho menos al momento de frenar para dejar que un peatón pase antes que ellas. Cual instinto asesino te tiran el vehículo sin más, y uno comprueba que son del sexo femenino cada vez que pasan antes que uno, o cada que vez juntan la moral necesaria para no atropellar a quién está cruzando la acera y detenerse. Después te ponen una cara de mala onda fatal y se esmeran en decirte con la mirada que la próxima vez no frenará...
Un peligro más para la golpeada sociedad mexicana, y nadie hace ni dice nada je...


Los espero en breve para continuar rememorando la vida en estos lares sagrados.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Séptima Veintena - Capítulo 2

UNA CAÍDA QUE NO FUE TROPEZÓN

Siguiendo con los momentos altos o no tanto que estuve protagonizando, voy a rememorar, sin demasiada emoción, lo ocurrido en una noche de viernes cuando en la tienda donde “chambeo” se llevó a cabo una peculiar venta nocturna. Antes que nada contarles en qué consisten estas jornadas atípicas, sucede que en uno o dos fin de semana por año las grandes tiendas abren sus puertas hasta altas horas de la noche, laboralmente implica varias horas extras; Así estos centros comercial triplican sus ventas, primero porque ofrecen descuentos y mensualidades (cuotas) para que la gente se gaste la vida (más), y segundo porque hasta que no se vaya el último cliente los dueños no pueden permitirse cerrar sus instalaciones. Las degustaciones se ofrecen de parte de unas 11, 12 marcas, por lo que los “gorrones” se dejan ver saltando en una pata (son los “chimangos”, típicos aprovechadores, los que prueban todo y nunca compran nada), por lo que ellos muy felices y los promotores viéndonos saqueados, en mi caso de un whisky sensacional (un non age blend, pónganle que puedo transmitirles su magia con estas palabras, “es imposhiiiblee”).

Mi rango horario fue de 12pm a 22pm, con una hora de descanso. Lo peor fue enterarme, ni bien llegué, de que el jefe del departamento de vinos no había pedido mi producto a los proveedores, lejos de haberlo hecho lo suficientemente a tiempo como para que ese viernes yo me encuentrara vendiendo mi botella. Por ende me aboqué a las otras versiones de mi marca, pero diezmado por la desazón de no poder lucirme como asesor en el día en que las ventas explotaban por todos lados. Para que se den una idea: en el departamento de electrónica los asesores vendieron mínimo un millón y medio de pesos cada uno entre LCD, plasmas colosales, auto estéreos y “home theaters” (“cine en casa” le dicen acá). Comencé a vender bien y terminé despachándome con 17 botellas, 6 de ellas fueron de "18 años" que por cierto vale un poco más de 1.000 “varos” ($). Finiquitado el trámite me dispuse a regresar, para ello tomé un camión que agarró por otro camino, claro, se trataba de un móvil que terminaba en Chapultepec (donde yo iba), pero el defecto era que finalmente tardaría unos 45 minutos más que el otro, o sea un una hora y media en total aproximadamente. Mientras ya me había dado cuenta de que el trayecto se alargaría por demás, el conductor me quitaba la paciencia acelerando con frío desdén y sin piedad alguna; Por su lado las callejuelas oscuras se sucedían y yo divisaba que en el respaldar del chofer decía “loquillo”. En eso el desacatado este intenta frenar de golpe, aunque yendo a 78km/h el badén inhóspito que se comió hizo que el camión y yo peguemos un lindo salto, a lo que intenté sujetarme de la barra de metal pero apenas pude hacerlo, de más está decir que lo verdaderamente malo fue al segundo siguiente cuando la caída se pronunció violenta…resumiendo, mi coxis se estrelló contra el escalón y mi cabeza contra el asiento; Luego del golpazo se levantó un polvillo de unos 3 años, el mismo provenía del suelo del colectivo, además de que fue un asco la intensidad que dejo en el aire. La respiración se hacía pastosa, un asco único, el chofer desde ya que jamás atinó a pedir perdón con un grito, ni levantó su mano siquiera (voltearse tampoco fue una opción). Mi mente estuvo dubitativa considerando al menos soltar alguna que otra frase para “chingarlo un tantito” al menos. Se la dejé pasar je, pero en realidad para no hacerlo enojar y para que se apurase en llegar a la estación, pasó una media hora y llegué aunque ya no pude detener a mi ser de maldecir incansable ante el dolor que empezaba a sentir en diversas partes de mi cuerpo.Fuck.


NOCHE ELÉCTRICA

Recordé esta experiencia y quiero extenderla, para no citarla en el capítulo final como una curiosidad más. Resulta que estábamos una buena noche en el antro “Pata Negra” (ubicado en la conchetita Colonia Condesa, dónde hacía yo mi segunda aparición en dicho sitio); Después de un par de “chelas” (birras) y bailotear en joda un largo rato, inadvertidamente nos vimos platicando con tres mexicanos que resultaron ser muy buena onda (digamos). Lo cierto fue que dos de ellos me invitaron a salir afuera a fumar un cigarrillo, y ni bien estábamos prendiendo nuestro cigarros (convidados por uno de estos dos güeritos), repentinamente al otro se le ocurre una brillante idea: darnos corriente (por 20$ cada uno). Aclaro, para los que no saben, que afuera de algunos boliches andan sueltos unos sujetos que portan un artefacto constituido por dos mancuernas de metal y unas perillas que tiran electricidad a través de un control remotamente cuidado, bien cutre. Yo no estaba convencido de querer curtir esta nueva onda, me parecía una boludez realmente; Pero estos dos no cesaron en su afán y sin dudar pagaron 60$ y se sometieron al shock, llegado mi turno le pregunté al dueño del circo si esto me iba a doler o algo, me dijo “naa”. Al animarme a sostener, fuertemente, las empuñaduras, aún me restaba recibir la descarga…hasta que de repente sube hasta mi cerebro el efecto de un rayo recorriendo mi cuerpo entero, descargando su vehemente energía por doquier. Cuando se me fue la sacudida sentía como si hubiera recibido un balazo de tequila en mis extremidades, la sensación fue bastante interesante (por así decirlo), de hecho estos mexicanos quisieron repetir la experiencia y así sería: con más énfasis estos bueyes compraron el servicio y nos volvimos a conectar con el dios de la luz portátil otra vez; Fue mucho más intenso el momento, se ve que una vez que nuestro cuerpo siente esa vibración queda mucho más receptivo y chispeante. Entonces este "ballotage" hizo lo suyo eléctricamente e implacablemente y me erizó todos los pelos, de paso sacó casi la mayoría del alcohol en mi sangre, sin embargo fue como una especie de vaciamiento energético lo que colmó mi ser (?). No me quejé en lo más mínimo, pero aún hoy no puedo entender cómo estos estímulos pueden ofrecerse así como así en la vía pública. Lo toman como lo más natural del mundo, lo disfrutan como si fuera un chiste espectacular, ¿lo hacen para sentirse mejor?...yo no lo recomendaría más que para probarlo una sola vez. Aguerrida amargura me provocó.


MÁS YANKEE IMPOSIBLE

Y no quiero dejar de enterarlos de lo que llegué a ver en aquellos días en los que aquí se conmemoró el "Día (semana) de los muertos". Es cierto que hay muchísima gente que aprovecha la ocasión para recordar a sus familiares que ya no están, que existe un ritual puramente mexicano en el cual hay que seguir una serie de pasos para que la ofrenda cumpla con su espirituoso valor sagrado. La parte que más me interesó fue la que emulaba las tradiciones "gringas", más que nada porque los niños se disfrazaban y salían a pedir dulces (o truco), si bien ignoren que esa emoción la adquirieron porque sus padres miraron muchas películas "yankees". Este fervor conocido como Halloween fue lo que dominó todas las palabras que escuché en aquellos días: que el disfraz, que la ofrenda, que la cena, que las bebidas, que las golosinas, que los fuegos artificiales, que los regalos...un nivel ecléctico que traspasaba cualquier intento por hacer de este festejo algo serio, recayendo en simple recoveco capitalista encomendado a vaciar billeteras (o una copia bizarra de la Navidad).

El sábado incluído en la semana de los muertos me aburrí de mí y salí caminando en busca del metrobús que me llevaría a lo de Coco, a las pocas cuadras pude advertir como la ciudad se veía influenciada por esta algarabía de cotillón. Cientos de personas haciendo nada en las esquinas, con maquillaje hasta el hartazgo, con la calavera como símbolo abundante de lo que algunos pocos entienden de qué se trata (en demasía). Sin ser nada similar a un xenofóbico debo destacar la impresión extraña que me causó pasar por la Zona Rosa (exclusiva para los homosexuales), allí los atuendos rozaban la ridiculez y la extroversión era casi absurda, se relamían de saberse como aprovechándose quizás pervertidamente de la ocasión, para "transexualisarze" (sic) y sacar a relucir sus más osadas prendas femeninas, estimo; La cereza se apreciaba al verlos besándose, en todas partes (cuello, dedos y nariz), generando un visible recelo entre lo que me pareció a mi que suscitaban las poses exhibidas por los habitantes, necesariamente conservadores, que andaban por la zona. A fin de cuentas se trataba de otra indiscutible excusa de los locales para embriagarse desde el alma hasta la coronilla...son culturas vistes...qué le vamos a hacer.


Nos leemos en breve cuando cierre con lo más estrambótico que me topé en estos 20 días...

viernes, 25 de noviembre de 2011

Séptima Veintena - Capítulo 1

PERDIENDO LA DESCONFIANZA (nunca del todo)…

El tiempo transcurrido se prolonga inadvertido, avanza resolviéndose en ciclos (digamos bimestrales) tras los cuáles veo que en cuyo destino descansan ilusiones más que positivas. De hecho estos pálpitos, con el correr de las semanas, parece que acabarán por cristalizarse de una vez por todas; El tema preocupante estuvo radicando en que acá lo común es que las cosas se alarguen y estiren casi sin razón, uno confía en lo que le prometen y después nadie paga a tiempo ni cumple lo esgrimido, por lo que hay que adaptarse a que siempre hay una vuelta más para todo. Por eso la economía ha sido uno de los puntos sobre los que más redundó mi mente entre los días 120 y 140. Hasta ese entonces venía sobreviviendo con mi última reserva de dólares, los cuáles se merecen todo mi respeto por ser duraderos en cierto modo, pero como dice la canción "todo tiene un final, todo termina". Y por cierto un no tan buen día quedé en cero, en 0,0, por lo que debí pedirle prestado un par de billetes a mi amigo, manager, y consejero espiritual Santiago. Es crítico saberse sin un mango (lana le dicen acá), si bien al menos viva bajo un techo digno, la salvación podía entonces haber estado a través de la extensión de la tarjeta de mi amado padre, sin embargo cuando fui al supermercado a abastecerme de víveres descubrí que la tarjeta había expirado…(varias puteadas al aire de por medio)…La desesperación golpeaba mi puerta, con los últimos 13 pesos (antes de que Santi me diera el préstamo, fue al día de siguiente de esto) me dirigí hacia una despensa a buscar un paquete de arroz, lo cierto es que el paquete del integral costaba 14.50, así que le dije al flaco que me atendió: “a ver si llego…” y comencé a sacar monedita por monedita hasta que puse sobre su mesada mis benditos 13 pesos; El buey me miró con cara de lástima y me dijo comprensivo: “está bien no te preocupes, cuando tengas me traes lo que falta, en serio”. Entonces esa noche desesperanzada cené arroz con sal y aderezo césar, agua y un cigarrillo de postre. A la semana siguiente recibí un depósito de parte de la agencia que estoy trabajando que me ayudó a llegar a escribir esto, por otra parte remarco que la marca del producto lo dice todo:



No es que en esta ciudad el dinero se te vuele de las manos, aunque si uno se relaja y se aboca a gastar sin pensar, por unos días, se dará cuenta de que si bien en Argentina las cosas estén un poco más caras, acá no podría afirmar jamás que sea todo mucho más barato (mucho menos que sea sencillo ahorrar). Por lo que desde ese entonces he intensificado la minuciosidad en materia despilfarro, algo que en mis primeros dos meses no reparé mucho en hacer, y de seguro se debe a eso que me he alarmado económicamente, así que de aquí en adelante el relax turístico no se hará muy presente; Lo fundamental será adoptar una postura tercermundista  a la hora de administrar mis escuetos ingresos, mejor abocarse a disfrutar de la naturaleza y sus bondades…  


VIVIR SOLO CUESTA VIDA

Para dar el puntapié inicial en materia bizarreada, para esta nueva veintena, me detendré en algo que pasó de ser extraño y desubicado a ser un prejuicio mío que sólo contenía una triste realidad. Estaba yo trabajando en el colosal centro comercial donde voy 3 veces por semana, y en una de esas siento la necesidad de ir al baño para hacer lo primero (puedo ir sin pedir permiso por fortuna, así que ante la duda voy bien distendido y sin reparos). Consumado el hecho me dirijo al lavamanos en busca de agua y jabón, aclaro que no hay baño para el personal sino que utilizamos los mismos que usan los clientes; En fin, me puse mucho jabón, me enjuagué como corresponde, y cuando me doy vuelta para poner mis manos debajo del secador veo a un señor de espaldas, a unos 4 pasos de mí, que hacía ademanes incomprensibles, entre ellos un movimiento combinado y poco ortodoxo con su cintura, brazos y cabeza…Ni bien se voltea el hombre deja ver su "pingo" (sí, sí, "eso", perdón) colgando y para colmo se encaminaba a apoyarlo en el secamanos; A lo que instintivamente yo salí disparado para afuera, más que despavorido, mientras vi como se activaba el secador y el hombre intentaba acercar su elemento...burlesco. Semejante escena provocó que de inmediato les comentara a mis compañeros, de hecho estos se sorprendieron incluso en mayor medida que quien les habla, por lo que los desafié a que esperaran que este señor saliera del baño para que me crean que se trataba de alguien que evidentemente no estaba en óptimas condiciones. Cuando él salió vi como su mujer (o hermana, o algo) le subió el pantalón, le prendió los botones y le abrochó el cinturón, las miradas entre mis coates laborales y yo fueron más que obsecuentes, en cuanto a que no había dudas de que el pobre hombre rozaba la senilidad a tal punto que le hacía exhibir esas ocurrencias extravagantes; Una vez más fui víctima de uno de mis preconceptos para con los mexicanos, cuando en realidad debería de haber sido pertinente pensar en las luces humanas luchando por no apagarse del todo, elucubrando recursos tan originales como indignantes.

DECEPCIONANDO ILUSIONES

Cerrando esta primera entrega compartiré la historia del FM3 (permiso laboral), documento que por cierto en ese entonces estaba apenas comenzando en su trámite, y que sabía yo era indispensable para poder abrir una cuenta de ahorros en los bancos locales. Por si las moscas me tomé la molestia de ir a una serie de estos para confirmar mi creencia. Luego recibir la negativa de dos bancos, en los que pude ratificar mi idea e imposibilidad de darme de alta, me senté ansioso frente a la necedad mental de una ejecutiva de cuenta que pensó que no era necesario que yo presentase el FM3; Cuando esta gordita me aseguró 2 veces seguidas que no haría falta mis ojos brillaron con una fuerza trascendental, ni bien ella percibió mi alegría (momentánea), me dijo que espere porque le había entrado la duda. Posterior llamado de la señorita al gerente, para corroborar, fue el que hechó por tierra mi ilusa esperanza, y me obligó a seguir depositando mi confianza en aquellos empleadores que pagan al corte, o sea en negro, o sea en el momento. En la vientena siguiente tendrán una idea de cómo pude salirme de esta (otra) angustiante situación en la que el ser argentino me pone.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Sexta Veintena - Capítulo Final


INTERACCIONES Y CURIOSIDADES

Para concluir con todas las vicisitudes que merecen ser contadas voy a comenzar relatándoles sobre una controversial interacción, o al menos poco fácil de comprender en su totalidad (para mí claro). Resulta que iba yo camino a mi trabajo, era un sábado a las 10:30am sin haber desayunado ni lavado la cara, me había sentado atrás del todo en uno de los tantos mugrientos colectivos que van hacia “Satélite”, lugar donde “chambeo” (laburo). El ómnibus venía semivacío, por eso fue extraño cuando un buey se acercó hacia mi asiento y se sentó mi lado; “Pesado” pensé en mis adentros, ya que este tipo tenía casi todo el bus para sentarse y justo viene a posar su ser a centímetros del mío (pasa a menudo en cualquier punto del planeta); Indefectiblemente ya no estaba más cómoda mi extensa humanidad, y por si fuera poco (era poco en realidad) este hombre, apenas 2 minutos de estar sentado junto a mí me dice con voz retraída:

_ “Disculpa, ¿podemos platicar?”
_ (lo miro serio e inmutable), con voz grave le digo: “¿Qué pasa?”
_ “Quiero contarte algo que me pasó, ¿te molestaría hablar?”
_ “Sí, perdón, es que recién me despierto, estoy cansado y en un rato tengo que trabajar, la verdad no tengo ganas, gracias igual”…
_ “Bueno está bien” me dijo este bizarro con mirada de perrito mojado.
Al rato subió al colectivo un enérgico vendedor ambulante al que el conversador potencial ubicado a mi izquierda le compró unas pasas con chocolate; Para no ganarle a su genio seguidamente me ofreció de su adquisición, bien parecían ser ricas, pero el buey fue nuevamente rechazado con otro y rotundo “no gracias”. Nunca sabré qué era lo que le pasaba en sí (no quise), reconozco que cuando me bajé del “camión” seguí pensando durante un largo rato cuál sería la situación que lo tenía afligido. Por otro lado me indigné de imaginar porqué me eligió a mí para pretender contar su condena, en fin, no me arrepiento de nada pero igual fue un sabor extraño el que dejó en mi mente; Me sentí mala persona, incluso cerrado y algo arrogante, aunque en realidad yo no tengo la culpa de que un loco tenga que andar por la vida queriendo conversar sus penas con desconocidos…

Una innegable curiosidad jugó de titular cuando venía yo caminando sobre Chapultepec, en los relojes eran como las 5am, con una que otra pizca de alcohol en sangre mi parsimonia se debatía entre el frío del amanecer y una sensación mental cercana al “no llego más”. Cuando paso frente a un puesto de diarios y revistas veo que había una moto apoyada contra este habitáculo, y ni bien agudizo mejor mi mirada (hago un zoom) diviso que sobre la motocicleta, una de esas XR bien grandes, había un chaparrito durmiendo (¡y roncando!) como un angelito. Además de que entraba perfectamente recostado allí, era incomprensible cómo lograba conciliar el sueño cuando a pocos metros tenía una estación de servicio en la que empleados nada sigilosos descargaban combustible, por lo que olor y ruido fuerte no faltaban (ni el ya nombrado chiflete). Sin embargo el cansancio parecía dominar la escena sin otros atenuantes, instintivamente apenas pasé por su lado tosí, aportando mi granito de arena para así deshacerme de la envidia generada por el “vato” que plácidamente soñaba en la vereda mientras a mí todavía me restaban unas 8 cuadras para dar con mi lecho común y corriente. Sea como sea se le siguió inflando el pecho suspirando oníricamente, un ejemplo de lo que es no renunciar a un sueño…

Concluyo este segmento compartiendo con ustedes la curiosa desazón que, inconscientemente, me hacen y hago creer a los mexicanos. La misma consistente en que este humilde servidor haya nacido en Chile, sépanlo: es (soy) argentino. Es lo más común lamentablemente, ya me habrá ocurrido unas 20 veces mínimo, sucede que luego de que uno les haya parlado con cierta elegancia y elevada expresividad acaban por considerarme como… ¡chileno!; Todo bien con ellos desde ya, entrañables compatriotas cordilleranos, el tema es que no sé de dónde (mierda) sacan eso los locales, no logro dilucidarlo por más esfuerzos cognitivos que pueda insistir, dicen que porque hablo rápido (sí, eso es verdad), si bien estimo que hablo claro y conciso. Por supuesto que no soy una especie de trabalenguas y menos que menos utilizo palabras que pertenezcan al lunfardo chilote. Encima cuando digo que soy de Argentina, me dicen “ah, estaba entre chileno o argentino”, como metiéndonos  a los habitantes de ambos países en una misma e incongruente bolsa…Tengo el resquemor de que en realidad se trate de una burla para conmigo, aunque cuesta creer que tantos mexicanos se hayan podido haber puesto de acuerdo para manifestarme la misma estupidez, y por otra parte elucubro que aquellos que dicen que hablo como chileno el problema que tienen es que son unos imberbes, con todo mi respeto se los digo, porque no saben identificar nada relacionado ni a la cultura y formas chilena, ni a nada argentino más allá de Maradona, el asado o Soda Stéreo.Igualmente sé que no podré hacer nada para evitarlo así que mejor me conformo con contárselo a mi querido auditorio de lectores.


PERSPECTIVAS DE APRENDIZAJE

La primera de estas breves perspectivas para mejorar, no quiere decir que lo que no escriba aquí sea porque lo sé a la perfección (de más está decir creo je), se basa en aprender a respetar los “no códigos” del ciudadano mexicano promedio; Por algún motivo ancestral acá la gente se ha malacostumbrado desde siempre a estar siendo abarrotada y apiñada cuando se transporta, actuando en consecuencia por instinto y casi sin pensarlo, algo que denota ese lado como egoísta que hay en los mexicanos (ítem que más adelante desarrollaré con profundidad, allá cuando no resista más de la tentación de investirme de criticador omnisciente, con sus porqués). Esto le hace a México ser un territorio íntimamente ligado a aires recelosos innegables, de absolutamente cualquier cosa que ustedes puedan imaginarse, empezando por el color de piel, la cara de uno (ufff), la forma de hablar y la ropa…Entonces no está mal, que me haya dado una muestra gratis de impotencia, ver a una morruda masa de 13 personas salir empujando y efectivamente salir airosa del vagón del Metro (frenado en la estación “Salto del agua”). Lo cierto era que en el medio justo se encontraba un desgraciado señor de unos 53 pirulos, el cual inexorablemente fue embestido de tal manera que cayó de cola al piso; Qué feo pobre don, lo que resultó cómico fue que de rostro traía una cara de póker extrema, que debe haber sido la causante de tanta impunidad a la hora de pujar por parte de los desacatados. Yo miré todo desde mi altura característica, para variar entre tanto metro sesenta y cinco lindante, más que apretujado por otro pasajeros y deleitado desde la puerta de enfrente del mismo vagón. En fin, nadie lo ayudó a levantarse, una vez en pie el hombre se apoyó sobre un rincón y se quedó obnubilado, parecía concentrarse en sólo quedarse observando en dirección a un punto invisible del horizonte, “visiblemente” resignado como Clarín tras perder la guerra de Malvinas (¿?). La compasión digamos que matizó mi alma algunos minutos más, pese a todo yo debía ser uno de los pocos testigos que le deseó un porvenir menos abrupto que ese que padeció merced a la brutalidad de sus coates.


Para enmarcar el fin de lo que fueron los días 100 y 120, quiero agradecer con este espacio la motivación de contar un otro más refinidado y culto para poder volcar mis letras y deidades terrenales como curioso redactor para la productora bonaerense “Jambalaya” (www.jambalayaweb.com) , allí se me permite dejar una especie de bitácora con lo que de México me excita, yéndome a un punto más lejano que lo que este blog inspira a contar. Se trata de otro tipo de experiencia narrativa en la cual lo filosófico y volado, si se quiere, tienen más lugar, además de que hablo en consideración a otras afectaciones y resquicios que encierra la polivalente sociedad mexicana. Fuera de esto yo ya colaboré con ellos para su revista virtual de nombre Toad Trippers la cual se descarga en PDF y les aseguro que ostenta un contenido que nada tiene que envidiar a las mejores publicaciones de nuestro país, sobre todo aquellas vanguardistas que combinan géneros y temas, y le dan importancia solamente al arte, despreciando rellenar su producto con falsos intereses (pueden ver el nº 3 online, en la página 92 se lee mi nota). La colaboración inicial que hice está en el nº 2, más precisamente en la página 42, trata sobre el error y sus variantes, donde cito ejemplos y posturas que para mí no podían ser omitidas. Por lo tanto es un orgullo, a fines de octubre, haber pasado a ser miembro estable de Jambalaya, mejor dicho considerarme parte de esta movida cultural que además de esto hace historia con un mega-mural hiper-colosal porteño, que aunando artistas viene recibiendo pintura, elogios, y amor desde más de un año, y que cuando se termine y quede como una gran obra va a dar que hablar más de lo que ya. Por su supuesto que encontrarán más información en el sitio web antes citado; La idea para con la página es hacer una nota mensual, con suerte (je), y darle sentidos distintos a la vida mexicana, para que lean aquí y allá qué implicancias mentales tiene mi visceral aventura por lo desconocido. Les dejo el enlace a mi perfil de SPEAKER CORNER: http://www.jambalayaweb.com/#/nota/SpeakersCorner/exfoliacion-social/

Abrazo y en unos días estamos de nuevo…

jueves, 10 de noviembre de 2011

Sexta Veintena - Capítulo 2

NUEVA EMOCIÓN

Por gracia divina la vida me hizo cruzar con Santiago, el hecho es que ya podemos decir que somos grandes amigos. Por si fuera poco este argentino con nacionalidad mexicana me invitó a acompañarlo a su "viaje de negocios" en Pachuca. Como era miércoles y yo no tenía que trabajar ni nada por el estilo decidí ser de la partida, con el aditamento de que camino a su “junta” (reunión) estarían las tentadoras pirámides de Teotihuacán por lo que era por demás irresistible la oferta. Nos encontramos en el Ángel de la Independencia (a 5 cuadras de mi casa) a eso de las 10:30, a los pocos minutos ya estábamos tomando unos mates aceptables y encaminados a conocer este famoso sitio arquitectónico. Santi hacía unos 8,9 años que no iba a ver las ruinas y pensó que el acceso a las mismas seguía siendo gratuito, no es así ya, el valor que pagamos fue casi el mismo que cobran en el museo de Frida Kahlo aunque a mi ver valen más estas increíbles construcciones. Conocida y llamada como "Calzada de los muertos" mi sorpresa era indisimulable una vez allí, el calor azotaba la tierra mientras yo caminaba de jean y remera manga larga (prendas que por supuesto desentonaban), ni qué decir de Santiaguito quién traía su ropa laboral compuesta por pantalón de vestir, camisa y zapatos. Había algunos turistas cuando llegamos a la zona de confluencia, ni bien mirábamos para algún costado se veían más, y eso que para el día que fuimos no creíamos que habría tanta compañía. Por lo que resta fue gracioso ver personas, la mayoría excedidas de peso, que estaban en la base de las pirámides y no se atrevían a subir, verdad es que con sólo contemplarlas desde abajo la vista es impactante, sobre todo al ver la inmensidad colosalmente bella del parque en general (foto, tomada desde la pirámide de la Luna).


 La pirámide del Sol (foto) y la de la Luna (foto) son la atracción por excelencia, lo cierto es que la segunda sólo permite llegar hasta unos 50 metros de su altura, mientras que en la del Sol sí es posible ir hasta lo más alto (si los pulmones o piernas así lo quieren); El desafío de subir a la cúspide no presentaba una preocupación física a priori, pero una cosa es pensarlo y otra bien diferente es intentarlo, yo opté por embarcarme y el resultado no fue sencillo: debí detenerme en 2 oportunidades a tomar aire desesperadamente, ya que el único cigarro que había fumado, a unos minutos antes de llegar, me sacaba el aire sin opciones como si por dentro tuviese un incendio y mi cuerpo fuera una fábrica de fuegos artificiales…Una vez que logramos llegar arriba la panorámica fue tan imponente como majestuosa, aprovechamos para respirar oxígeno puro y digno (algo que obviamente no abunda en la ciudad), a fin de cuentas estuvimos unos 20 minutos contemplando la magia de Teotihuacán desde su pico más alto (foto). Con nosotros había una amplia gama de turistas que oscilaban entre turcos, orientales, europeos y los infaltables gringos. En tanto que alguno de ellos obstaculizaban la visión, lo divertido fue que ese grupo de extranjeros comenzó a levantar la voz y a proferir palabras que según Santi eran malas palabras, entonces dejamos de lado la paz que nos transmitía el lugar y mediante el precioso castellano nos pusimos a decirles infinidad de barbaridades a quiénes estaban en la cúspide con nosotros. Muchos nos miraban sin comprender, aunque estimo que había algún aventurero que sí logró captar la esencia de nuestro poco amigable y críptico mensaje agresivo. Nada raro…


 


Las hormigas coloradas también supieron mostrársenos como co-dueñas de esta maravilla natural, dejando su huella en cada hoyo del piso. Luego de ir a conocer cada uno de los rincones de este paraíso, lo que nos tomó poco menos de 3hs, a las fantásticas pirámides hay que sumarle La Plaza de la Ciudadela (más que linda también); Decía, nos abocamos a encontrar un buen lugar para comer algo rico y característico, de más está aclarar que ya emanábamos olor a exceso solar, algo de sudor y mucha tierrita que inmutable decoraba nuestros atuendos. Una vez que elegimos el presunto lugar "indicado" para almorzar debíamos ordenar algo para masticar, el “platillo” local en cuestión fue la famosa barbacoa (en este caso maciza), plato que realmente se ganó nuestro aplauso (foto). Luego de agradecerle a los dueños del restorán por su intachable servicio emprendimos camino hacia Pachuca, la verdadera excusa por la cual este viaje estaba siendo posible…



3 HORAS DE PACHUCA

El viaje implicó apenas una hora y algunos minutos, Pachuca no prometía demasiado pero era el destino obligado para que Santi diera con sus clientes. Mucho e intenso sol aún mirándonos desde el cielo, ya en la entrada de Pachuca era fácil divisar que, sacando algunos edificios, lo que resaltaba de este sitio era el clima seco y desértico (algo que le quitaba más a su poco atractivo, sin dudas). Como a Santi se le estaba haciendo tarde creyó que me parecería interesante conocer el museo del fútbol de la FIFA, para ello (y a la vez irse rápido) me dejó en la puerta y acordamos que me llamaría ni bien haya terminado su compromiso; Desde ya que me hubiese encantando entrar a esa pelota gigante aunque el valor para ingresar no me pareció tan necesario (unos 70 pesos argentinos), por lo que desistí olímpicamente, señor Blatter: sabe usted de memoria el lugar de su cuerpo para meterse su museo y la mensa pelota esa…(fotos)


 

Por lo que mi primera idea, para consumir los minutos que tenía hasta regresar, fue caminar largo y tendido por las tranquilas calles, las que tenía más a mano, del que inexplicablemente llaman “centro” de Pachuca. Nada fuera de lo común sinceramente, sí decir que se trata de una ciudad muy limpia y prolija, que apenas pudo llamar mi atención. Luego de caminar como una hora, sin grandes novedades, me metí a un shopping a ver si alguien estaba dando degustaciones de algún vino o algún queso (no tuve suerte), también me probé un par de camisas pero estaban algo caras así que no me envalentoné con lo pintadas que me quedaban. Casi otra hora me tomó recorrer de punta a punta este gran establecimiento capitalista, con ganas de fumar un cigarrillo salí a la calle nuevamente, me senté en un banco del estacionamiento y encendí el vicio. Quizá lo más extraño fue que al rato de haber concluido el tabaco sentí un ruido aéreo ensordecedor, cuando pongo mi mirada en el cielo detecto la monstruosidad de un avión ¡rojo! que pasó sobre mí con una velocidad abismal. Tal fue el anonadamiento que me provocó que quedé en estado de vigilia constante para filmarlo con mi cámara cuando volviese a pasar, a los minutos lo vi a cientos de metros haciendo piruetas en el aire aunque finalmente saldría en otra dirección (en vez de volver hacia mi posición); Resignado apagué la cámara y me prendí otro cigarro, y de repente esas turbinas asesinas volvieron a ocupar todo el sonido y de inmediato intenté prender la cámara y tomarlo en movimiento pero la increíble rapidez con la que se movía no me dejó registrar esa obra maestra de la aviación; Nunca más volvió, sí lo vi nuevamente desde muy lejos pero no volvió a donde yo estaba lamentablemente. Un rato más y Santi me llamó para saber dónde encontrarnos, ni bien nos vimos recordamos que aún nos faltaba probar el producto quizás más representativo de Pachuca: los pastes, esta delicia es una especie de empanada, la diferencia es que están hechos de un suave y dulzón hojaldre y que contienen diversos ingredientes; Pedimos tres cada uno (3 pesos argentinos c/u aproximadamente), Santi eligió todos con rellenos de dulce de cajeta (dulce de leche clase B), membrillo y batata, yo preferí uno con longaniza y salchicha, otro de papa y queso y otro de pollo y guacamole, los tres incomparablemente exquisitos. Provecho...Ya en la ruta deglutimos estos manjares, el sol se iba casi del todo y nosotros de fondo escuchamos con admiración eterna las músicas de Radiohead (“The Bends”), los grandes éxitos de Pixies y un compilado bien ecléctico que grabé hace añares con Almafuerte, Pappo y el grupo chileno Los Tres (primera banda latina en grabar un MTV Unplugged).


UN DOMINGO AMENO

Contento porque iba a ser el primer show que vería de mi amigo peruano Coco Rodríguez, me “lukié” apenas y me dispuse a ir al Don Quintín, lugar que los domingos tiene a Rulo como relaciones públicas. El show comenzaría sobre las 22hs, algo temprano sí, así que sobre las 20:30 ya estábamos con Roby y Lalo (mis ex roomates) bebiendo un tequilita baratón y nuestros preciados whiskys de primer nivel mundial. Fuimos a pie ya que las cuadras que nos separaban del antro eran unas 12 o 13, ingresamos gratuitamente como siempre es para cualquiera en este lugar, y vaya apuro al llegar viendo que el show de Coco iba por su segunda canción. Rápidamente tomamos asiento y comenzamos a disfrutar del ambiente buena onda que generaba el anfitrión musical de la noche, terminó “Qué hermosa te ves” y subió Rulo a cantar "Mística" (cover de Orishas), lógicamente la gente aplaudió muchísimo este dueto. De todas formas tanto público no había, como unos 120 máximo, seguramente porque era muy temprano, y además de que Rulo convocó a Coco apenas unos cuatro días antes, por lo que la improvisación en algunos pasajes del show era evidente, al menos para los que conocemos mucho sobre la música de Rodríguez, además de que al evento le faltó algo más promoción; El genial Odín, mexicano, hizo coros mientras tocaba el teclado si bien hacía las veces de baterista (todo con el mismo instrumento claro está), el inefable y entrañable Iván Pinciroli (argentino) hizo de bajista aunque todos sabemos que es guitarrista, lo que lo llevó a cometer algún que otro error involuntario y casi imperceptible, pero como todo buen músico se bajó enojado cuando terminó el show, más que nada por no haber podido ensayar más sus líneas de bajo. Lo cierto fue que todos disfrutamos de una hora a puro Coco, el sonido fue muy bueno, lo malo fue que apenas terminó el último tema el dj del lugar puso un reggaetón de mal gusto como para dejar en el olvido, de un soplo grosero, lo que Coco con sus interpretaciones había logrado. De todas formas fue un recital cuyo objetivo para Coco era ver como los presentes responderían ante sus composiciones, además del cover de Orishas sonó uno de Pharrell Williams llamado “Frontin” al cual le puso garra con el ukelele y tuvo como invitado otro productor talentoso llamado Jax Landry.


Les dejo un video para que vean que linda que estuvo la “jodita”, que por supuesto no terminó allí, sino que hubo cuerda para mucho rato más, tanto entre los argentinos que seguimos a Coco (y que nos gusta la noche casi tanto como dormir), y aquellos que estaban en este antro tratando de paliar el aburrimiento. Algún que otro trago cortesía de Rulo ayudó para darle más alegría a la amena y cálida reunión…Gracias a todos. http://www.youtube.com/watch?v=Xh3z1Zgy5Eg